Será corta esta reseña porque se referirá casi
exclusivamente a los dos papeles protagónicos masculino y femenino. No sin
antes decir que el espectáculo sigue agradando y convenciendo, que la orquesta
sonó un poco peor (no por el sonido material en sí, sino por tiempos y
dinámicas), que Maestri repitió -casi sin rastros de desgaste esta vez- su
Dulcamara antológico y que Montague-Rendall empezó con menos volumen que la
otra vez y algún grave pareció pobre y/o carente de apoyo, pero su Belcore
sigue siendo bueno o muy bueno. También el coro sonó algo más fuerte que lo
deseable.
Pretty Yende estuvo mejor que últimamente en Adina, con
algunas observaciones: por ejemplo, que en el primer acto su volumen pareció
algo escaso (es cierto que no siempre lo tenía fácil, pero los otros se oyeron
más y casi siempre), que su actuación fue más propia…
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