Pocos momentos de
musicalidad más cautivante hay en la historia de la ópera que el dolcissimo instruido por Puccini para la
segunda estrofa del “Sueño de Doretta” cantado por Madga en La rondine; en castellano “La golondrina” en referencia a la trágicamente
volátil naturaleza de esta cortesana parisina.
Y sin embargo, esta
ópera, en comparación con las más famosas de este compositor, sale siempre
perdiendo por su mediocre narrativa teatral: después de conocer al joven provinciano Ruggiero en una
soirée de su salón parisino (acto primero), Magda se disfraza de grisette (nena de clase baja) para ir al
Bullier, el local danzante donde sellará su amor con este y romperá con su
protector Rambaldo (acto segundo). Pero en el acto tercero los planes de
matrimonio de Ruggiero para con Magda terminan desmoronándose en un hotel de la
Costa Azul. El…
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