La directora hongkonesa Elim Chan
tuvo que cancelar el concierto de abono n.º 7 por enfermedad y fue sustituida
por el macaense Lio Kuokman, un director que se reveló como un auténtico
estilista, sobre todo en la primera parte del programa, y que terminó
triunfando con Petrushka. Su forma de concebir el sonido, que
contrastaba radicalmente con el del anterior director, Marc Albrecht, hizo que
no se echara de menos a Chan; pero sí es cierto que ella no pudo culminar su plan
de dirigir a la OSCyL en los tres ballets señeros de Stravinski, y es
una lástima que ese proyecto a medio plazo no haya podido dar esa visión global
que se buscaba.
La obra de Gubaidúlina, basada en
el bonito cuento El trocito de tiza, se benefició de una versión
detalladísima por parte de Kuokman y la OSCyL, repleta de pianísimos casi
inaudibles, y la gran…
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