Entre
sus Cascanueces navideños la Ópera de
Holanda sacudió a la apacible virtud de una Ámsterdam normalmente extraña a extremos
belcantistas con una violentísima propuesta para I Capuletti e i Montecchi del mediterráneo Bellini. En una
gigantesca instalación giratoria de muros ensangrentados, Romeo, Tebaldo y sus
secuaces se enfrentaron en una contemporánea guerra mafiosa de degüellos,
torturas y luchas a cuchillo. Ello con la excusa de sus pasiones por una
Giulietta abrumada por el fantasma de su hermano muerto y un padre tan adorado
como opresivo.
Con
este baño de sangre y violencia, Tatjana Gürbaca dio en blanco al ensartarse
con perceptiva intensidad en una obra similarmente extrema: esta originalísima ópera
“de batalla” no tiene dos, o mejor dicho tres, amantes como protagonistas sino,
como bien lo indica el título, a dos bandos…
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