Suiza

Opereta y Zarzuela

El barberillo de Lavapiés, régie de Christof Loy
El barberillo de Lavapiés, régie de Christof Loy © 2025 by Cingo Hoehn / Theater Basel
Basilea, domingo, 28 de diciembre de 2025.
Theater Basel. El barberillo de Lavapies, zarzuela en tres actos. Música de Francisco Asenjo Barbieri. Libreto de Luis Mariano de Larra. Christof Loy, dirección escénica. Javier Pérez, coreografía. Manuel La Casta, decorados. Robby Duiveman, vestuario. Valerio Tiberi, iluminación. Elenco: David Oller (Lamparilla), Carmen Artaza (Paloma), Cristina Toledo (Estrella, la Marquesita del Bierzo), Santiago Sánchez (Don Luis de Haro), Alejandro Baliñas Vieites (Don Juan de Peralta), Joselu López (Don Pedro de Monforte), Marcelino Echeverría (Lope / Guitarrista), Marta Bauza (Vendedora), y Gabriel Courvoisier y Teddy Métriau (Dos estudiantes). Bailarines: Iván Amaya, Giuseppe Bencivenga, Laura García Aguilera, Pascu Ortí, Davide Pillera, Giulia Tornarolli, Amparo Uhlmann, y Chiara Viscido. Chor des Theater Basel (director, Michael Clark). Sinfonieorchester Basel. Julio César Picos Sol, dirección musical.
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Barbieri compuso la música de El barberillo de Lavapies en estado de gracia. Es una obra redonda en la que melodía, armonía, ritmo, e instrumentación se equilibran perfectamente y se adecuan como un guante a las situaciones dramáticas del conflicto amoroso haciendo que resulte obvio para el espectador que Lamparilla va a seducir a Paloma ... o quizá sea al revés: la seducción puede ser interpretada de ambos modos. 

Otra cuestión bien diversa es la trama política subyacente, que el talento de Barbieri consigue que no contamine la narración galante. El mediocre libreto del muy reaccionario Luis Mariano de Larra (1830-1901), acaso pretendiendo ser típicamente español, está trufado de ripios y de pensamiento 'balmesiano', cocinado con una pesada carga ideológica que defiende la violencia callejera como instrumento de cambio político, lo cual -tristemente- convierte la confrontación política de El barberillo en un reflejo de los noticieros de cualquier país europeo. Ideas conspiranoicas como que el alcalde de Madrid quiere poner farolas en las calles para que la policía controle a los cuidadanos o fake news sobre las motivaciones ocultas de las legítimas aspiraciones de los candidatos a presidir el gabinete real, son dos muestras evidentes de esta actualidad del libreto. 

El barberillo de Lavapiés, régie de Christof Loy. © 2025 by Cingo Hoehn / Theater Basel.El barberillo de Lavapiés, régie de Christof Loy. © 2025 by Cingo Hoehn / Theater Basel.

Consciente de ello, Christof Loy emborrona en su propuesta escénica este aspecto político, si bien mantiene íntegros los textos de esos parlamentos populistas que en su tradución alemana resultan seguramente poco comprensibles para los lectores de los sobretítulos. Además opta por un uso desenfadado del tipismo de postal turística, lo que contribuye a diluir este aspecto ideológico de El barberillo de Lavapies hasta convertirlo en una narración donde la Historia es un elemento más del trasfondo, otro ingrediente populista que no pretende ser tan siquiera creíble. 

En general, Loy entiende que la zarzuela es una variante de la opereta y muy inteligemente aplica al Barberillo muchos de los códigos de la opereta vienesa, incluyendo la comicidad de las situaciones ridículas, el histrionismo de la policía y otros personajes negativos, y los puñados esporádicos de sal gorda, sea en forma de chorizos sobre la vida cotidiana o aprovechamientos del propio libreto original.  

A ello contribuyen sin duda los cantantes elegidos, españoles en su mayoría, pero al mismo tiempo jóvenes formados en buena medida fuera de España y por tanto abiertos a salirse de una tradición que seguramente no 'han mamado' como pasaba en generaciones anteriores. 

La estrella de la función fue sin duda David Oller (Lamparilla), formado en la Escuela Superior de Canto de Madrid, quien entre 2013 y 2015 formó parte del estudio de ópera de L'Opéra national du Rhin. Oller demostró no sólo unas cualidades vocales destacables, sino también una forma física y una capacidad teatral sobresalientes. Casi constantemente en escena, cantó, bailó, actuó y lideró, haciéndolo todo bien y moviéndose con soltura en ese camino intermedio entre un barítono operístico y una estrella de musical que le pide Loy. 

David Oller (Lamparilla) y  Carmen Artaza (Paloma) en El barberillo de Lavapiés, régie de Christof Loy. © 2025 by Cingo Hoehn / Theater Basel.David Oller (Lamparilla) y Carmen Artaza (Paloma) en El barberillo de Lavapiés, régie de Christof Loy. © 2025 by Cingo Hoehn / Theater Basel.

Carmen Artaza (Paloma), que se formó inicialmente como violinista en su ciudad natal de San Sebastián, ha desarrollado sus estudios de canto principalmente en el Conservatorio superior de música de Múnich con Christiane Iven y en la Guildhall School of Music and Drama de Londres, además de formarse con la famosa mezzosoprano y pedagoga sudafricana Michelle Breedt y participar en el estudio de ópera de la Deutsche Oper am Rhein de Düsseldorf. Artaza cantó muy bien su 'Como nací en la calle de la Paloma', a pesar de la dificultad inevitable de que la mezzo prácticamente aparece en escena y ya tiene que cantar su aria principal. 

Cristina Toledo, que cantó el papel de Estrella, la Marquesita del Bierzo, no resultó tan convincente teatralmente. Moviéndose entre ser un títere de los conspiradores y una supuesta maja española, no acabó de definirse bien en ninguno de los dos roles. Vocalmente cumplió correctamente, y destacó en el cuarteto final, "El sombrero hasta las cejas", a pesar de 'competir' con Paloma y Lamparilla.  

Santiago Sánchez (Don Luis de Haro) fue el elemento más débil entre los protagonistas. Vocalmente es un cantante de cualidades discretas. Pero aún reconociendo que su papel no resulta sencillo por su ambivalencia, Sánchez no alcanzó la sutileza escénica necesaria para defenderlo. 

Una sorpresa agradable en cambio fue Alejandro Baliñas Vieites que consiguió destacar actoral y vocalmente por encima de lo que exige su papel como Don Juan de Peralta. La voz es bonita y posee un desparpajo natural que brilla en escena. Es un cantante aún joven, formado en su caso en la academia de la Ópera de París (2021-23), donde continuó como miembro de la compañía hasta 2024. Nos pareció un nombre a seguir en el futuro, incluso en el más cercano, porque dentro unos días debuta (Rajah-Tabla) en la Volksoper de Viena en la producción de Loy de Benamor de Pablo Luna, donde también estarán Oller y Joselu López (Don Pedro en este Barberillo). 

Divertidos el Don Pedro de Monforte de Joselu López y sus guardias, que acertaron a dotar a sus personajes del mismo aire de opereta que predominó en esta producción. Un acierto también la introducción de Lope (interpretado por Marcelino Echeverría) como un guitarrista (un poco picassianoomnipresente durante toda la zarzuela, al que Loy dotó de cierta autonomía que le permitió rcrear un paisaje sonoro de la época (los primeros años del rey Alfonso XII) en el cual -como no podía ser menos- sonó también música para guitarra de Tárrega y de otros compositores. 

 Julio César Picos Sol (asistente de José Miguel Pérez-Sierra, el colaborador de Loy en este proyecto zarzuelero europeo), atento en todo momento a los abundantes guiños escénicos, realizó una espléndida concertación, marcó con flexibilidad ritmos, acentos y fraseos al frente de la excelente Sinfonieorchester Basel que lució en todo su esplendor la riqueza sonora de la orquestación de Barbieri, permitiendo disfrutar con una calidad que no siempre se ha alcanzado en las producciones españolas de esta hermosa partitura. 

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