Discos

Chaicovski y Prokofiev bajo la égida de Solti

Juan Carlos Tellechea
Serguéi Prokófiev Romeo y Julieta, op 64-Fragmentos, Piotr Chaikovski Sinfonía n.º 4 en fa menor op 36, Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks, Sir Georg Solti (sello BR-Klassiks).
Serguéi Prokófiev Romeo y Julieta, op 64-Fragmentos, Piotr Chaikovski Sinfonía n.º 4 en fa menor op 36, Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks, Sir Georg Solti (sello BR-Klassiks). CD 1 Serguei Prokofiev, Romeo y Julieta op 64: 01 Nº 1 Introducción (1º acto) 02:43. 02 Nº 4 Danza matutina (1º acto) 02:05. 03 Nº 10 La joven Julieta (1º acto) 03:19. 04 Nº 13 Danza de los caballeros (1º acto) 05:06. 05 Nº 19 Escena del balcón (1º acto) 03:24. 06 Nº 20 Variación de Romeo (1º acto) 01:10. 07 Nº 21 Danza de amor (1º acto) 05:15. 08 Nº 33 El duelo (Tybalt y Mercutio) (2º acto) 01:25. 09 Nº 34 Muerte de Mercutio (2º acto) 02:31. 10 Nº 35 Romeo decide vengar a Mercutio (2º acto) 02:04. 11 Nº 36 Final (2º acto) 02:25. 12 Nº 37 Introducción (3ºacto) 01:24. 13 Nº 38 Romeo y Julieta (alcoba de Julieta) (3º acto) 01:50. 14 Nº 52 Muerte de Julieta (3º acto) 04:09. Total time 38:50. CD 2 Piotr Chaikovski, Sinfonía nº 4 en fa menor op 36: 01 Andante sostenuto – Moderato con anima 18:25. 02 Andantino in modo di canzona 09:41. 03 Scherzo. Pizzicato ostinato. Allegro 05:46. 04 Finale. Allegro con fuoco 07:59. Total time 41:51. Grabación en directo, Herkulessaal der Residenz 10.02.1984. Ingeniero de sonido Martin Wöhr. Una producción de BR media Service GmbH. P & C 2025 BR media Service GmbH.
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Bajo la égida de Sir Georg Solti, he aquí fragmentos del ballet de Romeo y Julieta op 64 de Serguei Prokofiev, directamente desde el escenario: se oyen el drama latente, el amor desbordante, los pasos, con la Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera (sello BR Klassiks) opulenta, larga en el sonido, más a gusto en el lirismo frenético que en el mordaz y cáustico.

Es la grabación en directo de un espectáculo pirotécnico muy especial, casi histórico, que data del 10 de febrero de 1984 en la sala Hércules de la Residencia de Múnich e incluye asimismo la Sinfonía nº 4 de Piotr Chaikovski. Solti regresaba ese día a la misma sala en la que siendo joven había unido los restos de la Ópera Estatal de Baviera después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Disciplina

¡Qué exceso! Mientras la Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks desata sonidos estridentes, Sir Georg pinta un fresco épico y orquesta con entusiasmo la mecánica rítmica de Prokófiev. Rebosa ingenio, con un tempo consistente y claro. ¡Los vientos son tan distintivos! La “Muerte de Mercutio” clama literalmente tras una vertiginosa y deslumbrante caída al abismo.

Lo que comienza como una cita romántica con dos gigantes rusos, acaba convirtiéndose en un ejercicio de precisión: Solti no dirige con el corazón, sino con el bisturí. ¿Sentimientos? Sí, pero por favor, en fila y en orden; expresamente para todos aquellos que no quieren la música clásica como una manta acogedora. Sir Georg Solti dirige con la mente y esto es refrescante. Quienquiera que busque sentimentalismo se sentirá decepcionado. Pero todo aquel que desee escuchar cómo se potencia la emoción a través de la disciplina, obtendrá una obra maestra.

Coreógrafo

La música de ballet de Prokofiev, aquí en una selección de 14 fragmentos de las tres suites oficiales, suele ser un carrusel sonoro de embriaguez amorosa, clangor de duelos y dolor de muerte. Solti deja que el tiovivo gire, pero echando el freno de mano. El preludio comienza con un sonido de cuerdas anhelante, penetrante como un taladro en madera blanda. No hay suspiros sentimentales, sino una rebelión musculosa. La “Danza matutina” estalla: Solti acentúa los acentos, como si quisiera reprochar a Prokofiev haber espolvoreado demasiado azúcar en la partitura. Julieta aparece caprichosa, una adolescente con actitud, sin lágrimas. Los caballeros marchan con fuerza, pero sin exceso de testosterona: aquí no se grita, se apuñala.

¿La escena del balcón? Es de pura magia sonora. Las cuerdas cantan, los instrumentos de viento tocan como pinceladas enamoradas. Romeo se presenta gimnástico en sus variaciones, danzante, no como un príncipe melancólico, sino como un bailarín de torneo con adrenalina. La danza del amor arde apasionadamente, pero se mantiene en el ritmo: Solti dirige como un coreógrafo que sabe que un paso de más derrumbará el escenario.

Dosificación

El duelo estalla con furia, la muerte de Mercutio es una lamentación penetrante, la muerte de Julieta se convierte en un plañido conmovedor, no porque Solti se vuelva repentinamente blando, sino porque la orquesta toca con tanta precisión y dedicación que la emoción se filtra a través de las grietas del control. Se siente la tragedia, pero no como una avalancha, sino como una punzada del escalpelo.

La cuarta sinfonía de Chaikovski, ese secreto epistolar a Nadeshda von Meck, no es en Sir Georg Solti un estriptis del alma rusa. El primer movimiento (Andante sostenuto – Moderato con anima) comienza con un énfasis controlado: el motivo de la fanfarria del destino retumba, pero no como una tormenta, sino como un rayo bien entrenado. La rítmica es estricta, la dinámica está dosificada de forma superior.

Precisión

No es un Chaikovski sentimental que se regodea en la autocompasión; aquí el destino no se sufre, sino que se analiza. El movimiento lento (Andantino in modo di canzone) sorprende: Solti pone en primer plano el carácter de la canción, deja que el oboe y las cuerdas entablen un diálogo íntimo, no un suspiro, sino un intercambio honesto, lírico y claro. Como si Chaikovski no le estuviera abriendo su alma a su mecenas, sino dictándole una carta cortés pero firme.

El Scherzo. Pizzicato ostinato. Allegro es el terreno de juego favorito de Sir Georg. Lo toma con bastante lentitud, pero el fraseo es tan transparente, la estructura tan clara, que se ve la arquitectura del movimiento como en una radiografía. Los pizzicati de las cuerdas suenan como un metrónomo, los instrumentos de viento responden con precisión: aquí no se fantasea, aquí se demuestra.

Matices

Luego llega el Final. Allegro con fuoco: enérgico, seco, vertiginoso. No son fuegos artificiales con bengalas, sino petardos de Nochevieja con precisión mecánica. La orquesta permanece estrictamente controlada, como si Solti hubiera atado una correa invisible a cada atril. ¿La alegría que despierta alegrar a los demás? Sí, pero en formación.

¿Qué queda por expresar? Solti se muestra una vez más como un metrónomo estricto, para el que el control, la belleza del sonido y el ritmo preciso están por encima de todo. No es un músico sentimental que baña al público en lágrimas, sino un arquitecto que descubre detalles que de otro modo se perderían para siempre.

Grabación

La Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera le sigue con devoción: las cuerdas brillan, los vientos muerden, los timbales retumban con precisión. El ambiente en directo es electrizante, pero Solti no exagera. Domina a los gigantes rusos, convierte el ballet de Prokofiev en una danza de precisión y la sinfonía de Chaikovski en un drama analítico.

La calidad de la grabación realizada por el ingeniero de sonido Martin Wöhr aquel 10 de febrero de 1984 es excelente; ha confeccionado una imagen sonora de gran relieve; la sala Hércules suena cálida, y para nada difusa.

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