En los Apuntes para una traducción de ‘El Anillo del Nibelungo’ comentaba yo, en 1986, que cada tres o cuatro lustros era conveniente volver a traducir al español la obra más ambiciosa de Wagner, por ser esto una necesidad cultural abordable con la carga de información que el paso del tiempo va dejando como poso en la incesante discusión sobre su persona y su obra. Pues bien, agotada, si bien lentamente, la primera edición, Manuel Arroyo-Stephens me ha propuesto proceder a la segunda, y yo he aceptado porque mi ‘poso’ se ha incrementado también fuertemente en estos dieciséis años largos que han transcurrido.La verdad es que no quedé plenamente satisfecho de aquella primera edición. Siempre desagrada descubrir erratas que podían haber sido evitadas y advertir vacilaciones, pequeños errores e inconsecuencias. Por otra parte, la atención a…
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