En su segunda visita a Madrid, dentro del presente ciclo del Liceo de Cámara, Alfred Brendel y su hijo Adrián completaron la ejecución de las 5 Sonatas que Beethoven escribió para estos instrumentos, y completaron el ciclo con dos de las tres obras de variaciones del catálogo, tocándole el turno esta vez aquellas que se basan en la célebre melodía del oratorio Judas Macabeus, de G. F. Händel.Pero como las dos sonatas que quedaban a ejecutar, la Nº1 y la Nº5, y esas variaciones no llenaban un programa, tuvimos el gran privilegio de oír a Brendel padre tocar una de las sonatas emblemáticas para piano sólo de Beethoven, la denominada Tempestad. Compuesta en 1802, cuando tenía 32 años de edad, es sin duda premonitora de lo que iba a suceder más tarde, en este mismo género. Total libertad de forma, un intenso juego con las dinámicas…
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