Algunas personas afirman recordar con emoción el mejor concierto o representación operística de su vida; personalmente, quien esto suscribe nunca los ha sabido mencionar, quizá porque aún no los ha conocido -a pesar de haber tenido la oportunidad de presenciar algunos memorables- o más bien por su escepticismo ante esos términos absolutos. Escepticismo puesto a dura prueba, sin embargo, por el lamentable espectáculo que cerró la temporada del Teatro Cervantes, que ha sido sin duda de lo peor que haya podido escuchar jamás.
La ocasión ha supuesto la despedida de Alexander Rahbari como director titular de la Filarmónica de Málaga, anunciada desde el comienzo de la misma. No merecía Rahbari una despedida patética, mas tampoco se le puede restar responsabilidad en el balance de una noche sobre la que tal vez fuera mejor correr un discreto…
Comentarios