Tanto el templo como la luna fueron los dos elementos simbólicos de Norma que el regista moscovita Dmitry Bertman ha elegido trabajar en esta nueva producción de la inmortal obra belliniana para la jornada inaugural del Festival Internacional de Santander en su LIII edición.
Fiel a sí mismo, Bertman diseñó un escenario acorde a sus ya conocidos planteamientos estéticos que, satisfagan o disgusten, no dejan nunca indiferente. Omnipresente, la luna iba apoderándose progresivamente de la escena hasta resultar agobiante en el cuadro final; luna sobre la que se proyectaban cielos y nubes en movimiento que conferían un bello efecto dinámico y cromático. En el centro de la escena, el templo era una estructura semiesférica de varios niveles con una escalera central que permitía el acceso al púlpito superior (lugar geométrico encargado de…
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