Se esperaba con expectación el combinado de recital y baile de Ainhoa Arteta y los hermanos Corella en el Festival Internacional de Santander de este año. En un escenario completamente negro, con el foco luminoso incidiendo sobre piano y cantante, ésta última decidió ganarse al público solamente con su arte canoro, minimizando la gestualidad y la dramatización de las piezas elegidas, y cual cariátide inmóvil con excesivo celo en no descomponer su indumento, fue alternando sus intervenciones con los danzantes, sumergiéndose en un continuo entrar y salir de escena que benefició mucho más a los Corella, quienes mostraron su mejor hacer en las piezas pianísticas de György Ligeti.
Aunque no se puede dudar de su entrega y profesionalidad, no escuchamos a la mejor Arteta; la soprano no está en su mejor momento vocal, y aunque siga emitiendo…
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