Un concierto como estos es lo más parecido a una ópera que parece que podamos tener aquí. Se trata de un oratorio de la primera época de Händel. La orquesta de López Banzo suena muy limpia: las cuerdas son uniformes y los vientos –con mucho protagonismo en esta pieza- estuvieron más que correctos. Son gente muy joven y parecen entusiastas, además de tener oficio, lo cual no es poco. La dirección de López Banzo es excesivamente plástica, aunque sonoramente eficaz. El sonido, como digo, fue cristalino, y los instrumentos de época sonaron perfectamente actuales.
Los problemas venían en los tempi lentos, donde parecía que la tensión musical se “deshilachaba” un poco, aunque de andante para arriba no había problemas. Como acompañantes de cantantes estuvieron mesurados y expectantes, y en ningún momentos perdieron la coordinación. En cuestión…
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