Me gusta concebir un Festival de Música como una feria. Pongan ustedes como símil el tipo de feria que más les guste: de turismo, gastronómica, de vinos o de ganado. El denominador común siempre será que cada día, a una determinada hora, se abren las puertas del mercado para que los diferentes feriantes muestren lo más selecto de su mercadería, mientras que los visitantes locales y los llegados de fuera tienen la oportunidad de ver lo que se cuece por esos mundos de dios.
Así vengo concibiendo el Festival de Música de Canarias desde hace años, entre otras razones porque llegar a estas tierras canarias es un imponderable para cualquier orquesta sinfónica, que aprovecha una visita a Valencia y con la misma se planta en Barcelona, Madrid, Sevilla y la Coruña por cuatro euros más. Pero Canarias está a 2.500 kilómetros de Madrid, lo que es un…
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