Fazil Say, convertido en todo un verdadero embajador musical de su país natal, Turquía, llegó a Hong Kong y sedujo. Dos fueron los pilares del primero de sus conciertos programados en el Festival, su pasión por su tierra y por el jazz, tanto en su faceta interpretativa como en la compositiva.
Turquía apareció ya en el último movimiento de la Sonata para piano nº 11 en La Mayor, el célebre “alla turca”, sobre el cual Fazil Say basó su fantasía jazz, titulada, claro está, Alla Turca (1993), una de sus cuatro composiciones que interpretó en la velada. Y que fue el único bis de toda la noche, pesé a terminar el concierto con varios bravos y con nuestro Fazil Say saliendo dos veces a recibir los aplausos del entregado público. Dicho esto, sin lugar a dudas el momento cumbre del concierto se alcanzó con otra de sus composiciones Black Earth…
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