Por empezar con lo bueno, el sonido tanto del coro como de la orquesta fueron casi excelentes. La cuerda era homogénea y limpia, los vientos cuando salieron en la segunda fueron perfectos, las mujeres del coro hacían un unísono casi celestial, y los hombres, aunque poco más justos, conseguían el sobresaliente también.
Respecto a los solistas, hay que decir que las dos chicas fueron claramente superiores a los chicos. Olga Peretyatko tiene una voz tersa y amplia, emite bien, y no pierde ni en los agudos ni en los graves la intensidad de la zona central. Quizá abuse un poco del vibrato, utilzando hasta la mandíbula para potenciarlo, pero cada una de las muchas intervenciones solistas que ha tenido esta noche han sido redondas por el instinto musical con que las ofrecía: Una cantante estupenda.
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