Ningún teatro se plantea en la actualidad–y menos aún en Alemania- un montaje tradicional en determinados títulos del repertorio. Por tanto, abandonemos la idea de ambientarla en la Italia del siglo XV. Andreas Homoki plantea en este caso situar la narración en los años 50 transformando montescos y capuletos en escolares con uniformes y centrando la escenografía en un enorme pupitre, que por momentos se abre y con cambios en la iluminación ofrece distintos ambientes (como, por ejemplo, el hueco para el tintero, que se convertirá en el balcón de Juliette).
Encuentro que es una historia que por la edad de los protagonistas podemos situar en la adolescencia, no en la niñez. En ese sentido, los uniformes de los años 50 pueden valer, al igual que la ambientación escolar de los pupitres, estilográficas y lápices en general, así como las…
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