Mucho más acertada que el día anterior estuvo la Orquesta turinesa que este verano ha recalado en el palacio de Festivales santanderino, conducida esta vez por la experimentada batuta inglesa de Jan Latham-Koenig. Sin errores, y mucho más conjuntada y atenta, la diferencia entre ambos días puede radicar en el repertorio interpretado y en la distancia que media entre el trabajo y ensayo serio, y el ‘bolo’ veraniego más o menos improvisado.
Con una primera parte española, los Bocetos sinfónicos de Halffter, una obra de juventud donde ya se muestra la personalidad y dominio de la orquestación del compositor madrileño, los turineses dejaron a la sala inmersa en la peculiar atmósfera impresionista, pintando hermosas texturas. Algo más peculiar fue el enfoque que Latham-Koenig aplicó a la Suite nº 2 de El sombrero de tres picos de Falla, con…
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