Esta historia no empezó en Salzburgo y tampoco es la historia de un mendigo; aunque sea mi historia y la gente crea que soy un mendigo que vaga por las calles de Salzburgo. Ésta es la historia de un rey, y ese rey soy yo.
A Salzburgo llegué casi por casualidad y no con intención de quedarme, sino sólo de pasar un día como turista. En aquella época yo vivía en C... y era ferroviario, concretamente auxiliar de jefe de tren. Controlaba los billetes y daba la señal de salida. Mi horario era irregular, a veces trabajaba once horas en una jornada, a veces ocho, a veces tres. Ese día mi turno de servicio era muy breve: no tenía más que ir a Salzburgo en el interrregional 2095, que sale a las 7.41 y llega a destino a las 9.24. Después podía volver a C... como pasajero o hacer lo que me diera la gana, pues tenía el resto del día libre. Decidí…
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