Según parece, vivimos en nuestros días un momento de bonanza para el mundo del cuarteto de cuerda. El incremento del repertorio para esta formación, que ha sido importante en los últimos años en relación con otras formaciones, unido a la pujanza y fertilidad que demuestran decenas de agrupaciones por todo el mundo, hace que el arte de hacer música con dieciséis cuerdas pase por uno de sus mejores momentos.
En el número de abril de la revista Gramophone, Richard Wigmore atribuía este buen momento del cuarteto al espectacular incremento en los últimos años de jóvenes agrupaciones del más alto nivel, pero también a los intentos por sacar al cuarteto como institución de la cultura museística en la que se hallaba anclado, no sólo a través de la interpretación de nuevas composiciones, sino haciendo también uso de otras músicas o por medio de…
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