Superado el período navideño y entrados en la odisea del año, siglo, milenio...dos mil...uno se siente cargado de las promesas y proyectos propios de estas fechas, entre los que se encuentra como objetivo casi prioritario seguir caminando con un poco más de felicidad pese ésta lo que pese.A tal fin, la Fundación Caja Madrid y el Teatro de la Zarzuela nos tenían preparado un buen regalo de reyes, que por lo menos en mi caso, presagiaba alcanzar un poquito más tan deseada felicidad. El regalo no era otro que el recital a cargo de la soprano Barbara Bonney y el pianista Malcolm Martineau, con una uriosidad añadida en el programa: la de escuchar el ciclo schumanniano de manos de una mujer. ¿Un desafío en el nuevo milenio?Pues bien; espectantes acudimos la pasada fría y noche del pasado lunes para comprobar semejante afrenta a la…
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