Con un título ambicioso como es La Gioconda del tándem Amilcare Ponchielli y ‘Tobia Gorrio’, continuaba la programación operística de la 55 edición del F.I.S., esta vez en versión de concierto. Un aspecto relevante de la dificultad de programar esta ópera es la necesidad de disponer de cantantes con las voces adecuadas, que si es exigencia para toda obra lírica, en el caso de La Gioconda se complica más a causa de la absoluta necesidad de emplear una vocalidad no tan fácil de reunir: una soprano dramática (no sólo de temperamento, sino también con características vocales de lírica-spinto), un barítono dramático, un tenor lírico pleno, una auténtica mezzosoprano, otra mezzo-contralto, y un bajo profundo. Lograr tal reunión es siempre un difícil desafío para cualquier teatro, pero ayer, en gran medida, se produjo en el escenario de la Sala…
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