Les hablaba en la primera crítica dedicada a Gergiev dentro de este Baltic Sea Festival, del problema de las botellas de agua con foto que disfrutábamos en la sala de prensa. Creo que este es el momento de confesar que las botellas dedicadas a Salonen se acababan siempre antes que las de Gergiev. No me atrevo a decir que la prensa prefiera a Salonen, pero no cabe duda de que la competencia está reñida. Gergiev se prodiga mucho más en Europa, lo que lo convierte en figura muy popular, pero los suecos no olvidan que Salonen los dirigió y ‘es de la casa’ (o a lo mejor es que la gente prefiere el agua natural, las botellas de Salonen, que la aromatizada con limón, las botellas de Gergiev).
Salonen, además, se comporta como un músico más 'báltico' en el sentido de que en sus conciertos en el festival suelen incluir siempre alguna obra de un…
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